Cuantas veces creí que podía morir

por algo, o alguien. 

Estuve de pie ante la inmensidad

preguntándome cómo existimos entre tanto infinito.

Me dolieron las entrañas

tantas noches que llore hasta el día siguiente.

Reí, hasta que ya no pude respirar.

Y en más de una oportunidad

el tacto de alguien más me elevó del suelo

en el viaje mágico de un beso.

Y creí que lo que había muerto

de repente renacia en un rostro nuevo.

Y vi dentro de tantos ojos a tantas almas,

oí tantas voces de ángeles que me convencieron del cielo.

Pero de todas esas sensaciones,

en cada kilómetro recorrido en cualquier dirección,

jamás lloré de alegría.

Como esa noche jamás amé. 

En mi egoismo espero,

que jamás hayas vuelto a amar igual. 

Me arrepiento de cada paso que di
en la dirección contraria.
Te dejé ir, no pensé que no iba a haber
otra vez, otra vez.
Y cada vez que cierro los ojos
estas vos, pienso por qué.
Nunca me arrepiento, ni de lo más terrible
que haya hecho.
Cierro los ojos y estas vos,
cada vez, tu sonrisa, y me decías
tenemos que volver a vernos.
Siento cada paso que di.
Te dejé ir, en la dirección equivocada.

No espero que vengas,
no creo jamás que tus pies decidan animarse.
Deseo que cada día,
un segundo, todos los dias,
involuntariamente pienses en mi.
Aunque sea en tu mente solitaria
donde nadie mas llega, nadie mas que vos.
Que te preguntes dónde estaré.
Que desees en lo profundo, donde nadie más puede verte,
cruzar mis pasos.
Porque la casualidad es el último arma del cobarde.
Que te persiga en tu consciencia
cada día, inoportuno,
un pensamiento envenenado de mi.

Volví por el sendero que marcaste
sin siquiera darme cuenta,
regresó quien nunca fui
a un lugar en el que nunca había estado antes.

Pero tiene sentido para mi.

Y todas los muros que construí
alguna vez en un pasado que no recuerdo,
sólo el viento los derrumbó.
Ni un sonido, ni un escombro.
Al final nada nos separa.

Como si tanto tiempo de pie
hubiese estado deseando la mano tendida.
Porque, como un niño,
estaba lista para salir.

Tiene sentido ahora para mi.

Subió el sol y me encontró
dormida en tus brazos
como si me hubiesen trazado el camino las estrellas,
directo caí.

Y si sólo tengo esta noche
la tomo, la guardo, la marca en mi piel.
Tu sonrisa mágica me llevo de regreso,
supe que todo el tiempo habia querido sentirme asi.

Viva. Latiendo.
Te estrellaste contra mi.
Me rendí porque era el tiempo exacto.
La paz no estaba afuera, sino dentro de mi.

Si solo tuve esa noche,
tu sonrisa magica.
Tus brazos y el sol.
Te estrellaste, al final, sobre mi.
Como querias, bailamos.
Nos observaron todos aquellos ojos,
las estrellas brillaron.
Te estrellaste. Caí.