No espero que vengas,
no creo jamás que tus pies decidan animarse.
Deseo que cada día,
un segundo, todos los dias,
involuntariamente pienses en mi.
Aunque sea en tu mente solitaria
donde nadie mas llega, nadie mas que vos.
Que te preguntes dónde estaré.
Que desees en lo profundo, donde nadie más puede verte,
cruzar mis pasos.
Porque la casualidad es el último arma del cobarde.
Que te persiga en tu consciencia
cada día, inoportuno,
un pensamiento envenenado de mi.

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