Desempolvé las agujas del tiempo,
quise darle cuerdas al reloj.
Siento que quedé adormecida
mirando el punto fijo en la puerta.

Quedo abierta, entra frío.
Pero nadie se asomó siquiera a cerrar.
Me avisa que aún hay vida un rayo de sol.
Tendremos que admitir que no podemos rendirnos.

La brisa llega hasta mi,
hipnotiza mi rostro helado.
Las horas que pasaron,
¿cómo podría saberlo?

Si es otoño, o invierno.
¿Quién podría decir,
cómo es que aún respiramos
después de tanto encierro?

Tal vez si me muevo aún funcionen
los engranajes de esta máquina.
Quizás nos lleven adelante
si nos atrevemos a salir.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s