Me corre calle abajo
el perfume de su amor.
Siniestro.
Lo siento como una navaja
fantasma. Atraviesa mi estómago,
me deja sin aire.
¿No volveré a tenerte nunca?

¿A veces piensas en mi?
Que tormentosa pregunta.
Y me doy cuenta,
la verdad cae atropellada sobre mi.
Puede ser que me quiera,
seguramente asi sea.
Pero que me quiera no me asegura
su amor.
Ni el coraje, ni el golpe de sus dedos flacos
en mi puerta.

¡Cuánto daría por verlo otra vez
reir con una carcajada!
Su cabeza hacia atrás y,
como un accionar mecánico,
la polea tira en mi estómago.

Otra vez sin aire.
Ese efecto de vacío.
Qué no daría por sentirlo.
Por tenerte otra vez.

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