Aunque corramos, nos persigue
a donde quiera que vamos.
¿Y si nos quedamos quietos, de una vez,
dejándonos atrapar?
Que si esta vez nos estrellamos
la explosión será sólo de luz.

Las paredes que me encierran son de cristal.
Frágiles como el centro de mi alma.
Y, como si no existieran,
nadie nunca las atraviesa.
Ni otros, ni yo.

Nada me separa, pero todo me aleja
del mundo.

Why do I care about the intensity of my words?
They don’t even get to you.
What’s the matter if you ever think I’m stuck in time?
In the end, I’m not.
This is just poetry.

Tuve un sueño
te volvías y me decías
hace tanto no se de vos.
Brillaban como un cristal tus ojos.

Pasó el tiempo y mi perfume es igual
me dijiste, entonces supe que estabas ahí.
Alcanzandome en el tiempo.
Aún conservo retazos de vos.

Cuantas veces creí que podía morir

por algo, o alguien. 

Estuve de pie ante la inmensidad

preguntándome cómo existimos entre tanto infinito.

Me dolieron las entrañas

tantas noches que llore hasta el día siguiente.

Reí, hasta que ya no pude respirar.

Y en más de una oportunidad

el tacto de alguien más me elevó del suelo

en el viaje mágico de un beso.

Y creí que lo que había muerto

de repente renacia en un rostro nuevo.

Y vi dentro de tantos ojos a tantas almas,

oí tantas voces de ángeles que me convencieron del cielo.

Pero de todas esas sensaciones,

en cada kilómetro recorrido en cualquier dirección,

jamás lloré de alegría.

Como esa noche jamás amé. 

En mi egoismo espero,

que jamás hayas vuelto a amar igual. 

Me arrepiento de cada paso que di
en la dirección contraria.
Te dejé ir, no pensé que no iba a haber
otra vez, otra vez.
Y cada vez que cierro los ojos
estas vos, pienso por qué.
Nunca me arrepiento, ni de lo más terrible
que haya hecho.
Cierro los ojos y estas vos,
cada vez, tu sonrisa, y me decías
tenemos que volver a vernos.
Siento cada paso que di.
Te dejé ir, en la dirección equivocada.